Nueve años vendiendo bienes raíces como se venden inversiones. Ahora abrimos el método.
La firma nació con una convicción incómoda: la mayoría de brokers en el mercado hablaban de estilo de vida cuando debían hablar de retorno.
Dproperty se fundó como una firma boutique con una sola vertical: inversión inmobiliaria. Sin listados infinitos, sin ferias, sin comisión sobre lo primero que llegara. Cada operación debía defenderse con números antes que con adjetivos.
La disciplina empezó a rendir. Preventa tras preventa, los proyectos que revisábamos personalmente se agotaban antes de la entrega — no porque tuvieran mejor marketing, sino porque los clientes empezaron a confiar en que un "sí" de Dproperty era una operación viable.
Ese mismo año codificamos por primera vez el "método": criterios de selección de proyecto, plantillas de proyección, protocolo de diligencia. Lo que hoy llamamos Plano empezó como una carpeta compartida.
Cinco años después, cruzamos los $200M transaccionados con 700+ operaciones y una retención de clientes por encima del 99%.
Con esa base, la pregunta natural fue si el método era replicable. La respuesta corta: sí, con la persona correcta. La respuesta larga es este ecosistema.
Abrimos el método. Franquicia, white-label y alianzas con desarrolladores. Con la misma curaduría con la que elegimos cada inversión, elegimos ahora a los operadores que llevan la marca.
No queremos cien franquicias. Queremos las diez correctas.
El hub físico: una casa del talento, el capital y las ideas de bienes raíces en LATAM e Iberia. Un lugar donde la conversación sobre inversión inmobiliaria se hace en persona, con datos, y sin ruido de venta.
Sistema por encima de intuición.
Decir "no" es lo que da valor al "sí".
Los números primero. Siempre.
Estamos cuando termina la firma.
Ganamos cuando ganas.